1 de diciembre de 2009. Comunicado Oficial. Tras la vergonzosa jornada de farsa electoral del pasado domingo ha sucedido lo que todos esperaban. El dictador se autoproclama nuevo presidente, con la totalidad de los votos, anunciando un Gobierno a su imagen y semejanza -con una cómoda oposición permitida incluida- para seguir dictando, segun sus propias palabras, sobre la vida de todos los ecuatoguineanos. Es decir, más de lo mismo. Y más de lo mismo con la necesaria colaboración de esbirros, cómplices y lobbies y Gobiernos sin escrúpulos que ven como se prolonga su status de privilegio mientras la población sigue sumida en el terror y en la miseria.
El Gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial no acepta el resultado de las elecciones del pasado domingo y exije al parlamento de Guinea Ecuatorial la impugnación de los comicios, la anulación de los resultados y la convocatoria de unas elecciones libres que cuenten con la presencia de todos los partidos políticos, incluidos los del exilio, y goce de observadores internacionales apadrinados por Naciones Unidas. El Gobierno en el exilio de Guinea Ecuatorial quiere denunciar públicamente ante la comunidad internacional el fraude evidente que se ha llevado a cabo en estas elecciones, y el atropello criminal y terrorista que este resultado supone para nuestra dignidad como nación, solicitando la inmediata intervención de la comunidad internacional para frenar la ola de tensión que se adueña poco a poco de Guinea Ecuatorial.Obiang ha perpetrado un nuevo golpe de estado contra nuestro pueblo y no debe quedar impune.

Durante sus 30 largos años de gobierno, Obiang Nguema ha demostrado su extrema incapacidad e inutilidad para las labores de un presidente. Durante estos años se ha mostrado con claridad la falta de capacidad de gestión, y la falta de la más básica honestidad para llevar a su pueblo por los caminos del progreso y el derecho. Ahora, 30 años después, acosado él y su familia en diversos países y con causas judiciales abiertas, ensuciada su imagen en todos los foros del mundo, Obiang Nguema necesita creerse a sí mismo capaz de gobernar y de ser elegido por su pueblo. El problema de Obiang es que está loco, y el pueblo que el imagina que lo ha elegido de nuevo su presidente, solo existe en su imaginación. Una victoria electoral, una más, cargada de mentiras, amenazas, detenciones y miedo. Obiang de nuevo presidente... Y no le faltan amigos.
La debilidad de España ante Obiang
Obiang lo ha tenido muy fácil hasta ahora. Y a partir de aquí su confianza se ve reforzada, porque pese a negar cualquier intervención internacional en las elecciones, o prohibiendo la asistencia de medios de comunicación, blindando el país militarmente y negando visados en todas sus embajadas, España, la exmetrópoli y nación de acogida de miles de ecuatoguineanos, mira para otro lado ante el evidente pucherazo del dictador, dando la espalda de nuevo a todo un pueblo que un día, no hace demasiado, era también español.
El sentimiento de los ecuatoguineanos que vivimos en España es de vergüenza y de miedo, pues gracias a esta actitud pasiva del Gobierno español, Obiang puede seguir molestando y vigilando y amenzando opositores en las calles de cualquier ciudad española como si estuvieramos en Guinea, silenciando nuestro grito de socorro y la legítima lucha de las gentes por su libertad. La actitud de paises como España refuerza la política de aniquilación de la oposición dirigida desde Guinea, consiguiendo que Obiang se sienta seguro en España y que todos los exiliados miren con miedo y desconfianza al futuro, también amenazado en la moderna y democrática y occidental y desarrollada España.
España debe reaccionar y aplicar la misma tabla de medir con la que interviene en Honduras, Sáhara y y otros países. En Guinea Ecuatorial se ha dado un golpe de estado, y mirando para otro lado no hará que la realidad cambie ni que nuestro pueblo olvide.