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Exilio.- España. 14 de febrero de 2012. El régimen dictatorial de Obiang Nguema no ha resistido el paso del tiempo y por mucho dinero gastado en mejorar su imagen internacional, manteniendo en nómina, tanto a lobbys, como a políticos corruptos dispuestos a legitimarlo, es ya sabido por todos, que se trata de uno de los peores dictadores que todavía perviven a estas alturas de la civilización. Está claro que este régimen es totalmente ilegítimo, no solo por el hecho de haberse instalado como consecuencia de un golpe de estado, sino por la forma tan perversa con la que ha gobernado a nuestro pueblo: a través del robo de sus recursos naturales, con el amedrantamiento y la violencia como formas de dominio y con el asesinato de sus opositores, formas todas ellas completamente ilegales...
Por ello el principal objetivo de la acción opositora contra esta dictadura, pasa por una posición enfrentada a su gobierno, no reconocer ninguna de sus instituciones, y menos participar en ellas. Además hay que mantener una postura de total repudio hacia la persona que la encarna, Obiang Nguema, denunciando sus constantes atropellos de los derechos humanos.
La historia nos ha demostrado que ninguno de estos dictadores asesinos se ha reconvertido a la democracia, ni ha abandonado el poder voluntariamente, ni ha podido liderar el correspondiente proceso de transición a la libertad de su respectivo país. Por el contrario, ha tenido siempre que ser apartado del poder con la misma fuerza con que se retira al parásito de su hospedante. Por este motivo, pensamos que es necesario eliminar primero todo vestigio de dictadura, (cada día que pasa Obiang en el poder, supone un paso más del pueblo guineano hacia el abismo) apartando de la escena a sus principales actores, e iniciando un auténtico y amplio proceso de renovación del país, que afecte a todos los estamentos: al político, al institucional, al social, al económico, etc.
En el Gobierno en el Exilio, pensamos que el proceso de transición a la democracia en nuestro país, ha de ser decidido y radical. Debe contar con la participación de los principales actores políticos, especialmente los exiliados, y con la del resto de la población. Ha de iniciarse con una amnistía de todos los presos y represariados por la dictadura, así como con el retorno en libertad de todos los exiliados que lo deseen y con la legalización de todos los partidos políticos democráticos. Pensamos además, que posteriormente se debe dar paso a un Gobierno de Unidad Nacional, compuesto por los principales representantes de los partidos políticos y algunas personas notables, representantes de la sociedad civil. Este será un gobierno transitorio, cuyo objetivo será el poner las bases para asentar un estado democrático y de derecho, y preparar el camino para llevar a cabo, con todas las garantías, unas elecciones libres y democráticas. Siempre hemos manifestado que el mandato máximo de este gobierno no debe exceder de un año, con un periodo mínimo de seis meses. No parece oportuno alargar excesivamente el mandato de un gobierno, de carácte interino, ya que podemos correr el riesgo de enfriar el primer ímpetu de libertad de la población o favorecer la consolidación de una nueva dictadura, o sencillamente, sembrar la desconfianza entre la población frente un gobierno no legitimado por las urnas.
Será necesario, desde el primer momento, llevar a cabo un conjunto de medidas, llamémoslas de choque, orientadas directamente a mejorar las condiciones de vida de la población. Es como atender a los damnificados por una catástrofe (no existe mayor catástrofe que la dictadura de Obiang Nguema), mediante la movilización de todos los recursos posibles, tanto externos (a través de una Conferencia de Donantes) como internos, (utilizando diferentes partidas de dinero) para poder atender las necesidades mas perentorias de la población. En este sentido, en el Gobierno en el Exilio pensamos que hay asuntos que deben ser prioritarios, estos serían: a) atender los desequilibrios alimentarios de la población, sobre todo la infantil; b) una acción sanitaria que actúe, en primer lugar, en la erradicación de enfermedades endémicas (como el paludismo), a través de tratamientos químicos de choque y mediante la mejora del saneamiento, la salubridad pública, y en segundo lugar, la mejora urgente de la atención de medicina primaria en todo el territorio nacional; c) asegurar el abastecimiento de agua potable, en todas las poblaciones; d) poner en marcha un plan de escolarización de toda la población en edad escolar, así como la mejora educativa en todos los niveles; e) completar la electrificación de todo el territorio, minimizando los tan frecuentes cortes de suministro; f) atender la secular descriminación de la mujer, en el campo social, educativo y profesional; g) una reforma inmediata de las justicia, que proporcione seguridad y garantice los derechos constitucionales de la población. Hay que recordar que, actualmente muchos extranjeros, con los que Obiang hace negocios, están mejor considerados ante la ley que los propios guineanos.
Sabemos que la verdadera democracia existe cuando todas las personas son tratados con los mismos derechos, a nadie se le puede negar el acceso a las riquezas del país, que son de todos,(como lo hace la dictadura) o de limitar las posibilidades de trabajo de unos, en favor otros extranjeros. Aquí radica en gran éxito cosechado por el Partido del Progreso cuando fue presentado a la sociedad guineana por nuestro Presidente, Don Severo Moto. Fue su preocupación real por las personas que sufren, lo que hizo calar el mensaje que el Partido del Progreso traía para los guineanos y por ese motivo estos le acogieron como la única tabla de salvación, frente a una dictadura que había relegado y despreciado a su pueblo, para acaparar ellos y su entorno las muchas riquezas de nuestro país. Nelson Mandela mantenía también esa misma preocupación por su pueblo, cuando afirmó: "Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento" (Ushuaia, 1998) |