| España y Obiang. La farsa continúa |
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| Escrito por Administrator |
| Lunes, 30 de Agosto de 2010 22:31 |
Delegación parlamentaria española a Guinea Ecuatorial Julio de 2009, encabezada por Miguel Angel Moratinos, Ministro de AAEE de España, y Manuel Fraga, anciano colono, ex ministro de Franco, aún en activo, que apañó la independencia de Guinea en 1968, entregándonos a las fieras. Exilio. España. 31 de agosto de 2010. Nueve días después de que cuatro presos políticos fueran asesinados por Obiang Nguema, España rompe su silencio para mostrar preocupación por las cuatro muertes. Un balbuceo, más que una condena en la que el Gobierno español se apresura a explicar, que habla cuando tiene confimación oficial, es decir, de los asesinos. Aclarando tambíén que una nación como la española, donde no existe la pena de muerte, debe cuando menos condenar este tipo de actos y reiterar su defensa de los derechos humanos, aunque solo sea para quedar bien ante la comunidad internacional.
Ni una sola mención al clamor popular de la disidencia en el exilio, ni una nota de condolencia a las familias, y ni un solo reconocimiento a la injusticia de esas muertes y al terrible despropósito que fue el juicio, y las torturas a las que sometieron a los cuatro asesinados. España resuelve esta crisis con una nota oficial, casi una sugerencia con el gesto agriado al embajador en Madrid y asunto zanjado, a seguir manteniendo estas excelentes relaciones entre la soberana nación democrática española y la tiranía sangrienta y terrorista de Guinea Ecuatorial. La escandalosa y bochornosa tardanza en condenar los asesinatos denota que ésta respuesta se produce por el clamor internacional más que por un ejercicio de responsabilidad y decencia humanitaria. España, preocupada por sus "excelentes relaciones" con Obiang se ha tomado nueve días para pensar la fórmula que les permita guardar las formas ante la comunidad internacional sin desairar al dictador. La disidencia en el exilio y el pueblo de Guinea Ecuatorial residente en España aun esperan a los grupos parlamentarios que en el Congreso de los Diputados pregunten al Gobierno español por su ambigüedad al tratar estos cuatro asesinatos, y por la evidente falta de firmeza del Gobierno español al condenar estas cuatro muertes injustas y crueles. Nos produce gran tristeza el tono de sorpresa del Gobierno español por la cruda realidad que sufre nuestro pueblo,. Nos consta que son conscientes de que las detenciones arbitrarias y los secuestros son habituales en nuestro país. Y que las muertes bajo custodia policial son constantes en Guinea Ecuatorial. El tono de España en su condena no puede ser más hipócrita, al lamentar la desviación del camino de los derechos humanos que había tomado Obiang. En cualquier caso, es sorprendente la candidez de España con Obiang, a quien se han rendido de manera incondicional persiguiendo quien sabe qué oscuros intereses. Con condena o sin ella nada va a cambiar en la política de España hacia Guinea Ecuatorial. La farsa continúa. |